miércoles, 12 de marzo de 2008

¿Qué es el MFC FE Y ESPERANZA?

El MFC es un lugar donde encontramos una experiencia de fraternidad: sabemos que somos hermanos y nos tratamos como tales, con cariño, con paciencia, con admiración por las cualidades del otro. Aquí hallamos también una experiencia de Dios, que se manifiesta entre nosotros, llenándonos de su Espíritu, congregándonos en Cristo.

En el MFC descubrimos y vivimos los valores personales, conyugales y familiares en su dimensión humano-cristiana, aprendemos a servir no solo a nuestra familia sino a toda la comunidad, por esto el Movimiento Familiar Cristiano es instrumento de Pastoral Familiar.

En nuestro Movimiento queremos ayudar a cada persona, a la pareja y a cada familia a que descubran lo que en su vida personal, en su matrimonio y en su hogar los humaniza y los convierte en mejores personas, en discípulos más fieles de Nuestro Señor Jesús.


Vivimos cuatro niveles. En el Primer nivel estudiamos y reflexionamos acerca de temas relacionados con la vida conyugal; en el segundo nivel con temas relacionados con la integración de la pareja con la familia; en el tercero, con temas que nos hacen convivir con la comunidad; y en el cuarto, es ya la integración de la familia en la pastoral de la Parroquia.


Trabajamos en equipos de 5 ó 6 matrimonios, coordinados por una pareja. Nos reunimos cada 15 días, rotando nuestra cita en casa de cada una de las parejas del equipo, dándonos la oportunidad de abrir nuestro hogar y nuestro corazón con sencillez y buena voluntad.

martes, 11 de marzo de 2008

REFLEXIÓN TEOLÓGICA SOBRE LA PASIÓN Y MUERTE DE JESUS

Algunas ideas para reflexionar (desde la teología) sobre el misterio de la salvación. Si bien la fe se encuentra en una dimensión diferente a la racional, nuestra naturaleza humana no puede desdeñar el pensamiento y el razocinio.En la siguiente presentación se incluyen algunos aspectos que desde la teología se tienen respecto a la Pasión y Muerte de Nuestro Salvador.

VIERNES SANTO

El Viernes Santo es el día de pasión y muerte del Señor y del ayuno pascual como signo exterior de nuestra participación en su sacrificio

Este día no hay celebración eucarística, pero tenemos la acción litúrgico después de medio día para conmemorar la pasión y la muerte de Cristo. Cristo nos aparece como el Siervo de Dios anunciado por los profetas, el Cordero que se sacrifica por la salvación de todos.

La cruz es el elemento que domina toda la celebración iluminada por la luz de la resurrección, nos aparece como trono de gloria e instrumento de victoria; por esto es presentada a la adoración de los fieles.

El Viernes Santo no es día de llanto ni de luto, sino de amorosa y gozosa contemplación del sacrificio redentor del que brotó la salvación. Cristo no es un vencido sino un vencedor, un sacerdote que consuma su ofrenda, que libera y reconcilia, por eso nuestra alegría.

JUEVES SANTO

"Fecha en la que se conmemora la Última Cena de Jesús con sus discípulos. En ella, Cristo instituyó el sacramento de la Eucaristía, donde Él se hace presente a través de la conversión del pan y del vino en su Cuerpo y su Sangre, y el sacramento del Orden Sacerdotal"



Este día por la mañana en todas las catedrales, los obispos que son, como dice el Concilio, "los principales administradores de los misterios de Dios, que regulan, promueven y custodian toda la vida litúrgica de la Iglesia que les ha sido confiada", celebran una misa muy solemne con todos los sacerdotes ("el presbiterio" de sus diócesis) y en ella los sacerdotes con un solo corazón y una sola alma renuevan sus promesas y su obediencia al Obispo.


En ella, además, se consagran los óleos, es decir, los aceites que se emplean en diversos sacramentos: el bautismo, la confirmación, la ordenación sacerdotal y la unción de los enfermos.
La consagración de los óleos se celebra precisamente este día para indicar que todos los sacramentos nos relacionan con el Misterio Pascual de Jesús y que todos los sacramentos tienen su culmen y su Centro en la Eucaristía.


Son muchos los gestos que se evocan en el Jueves Santo. Uno de ellos es el signo de humildad y sencillez que realizó Jesús al lavarle los pies a todos sus discípulos, diciéndoles que ellos se los deben lavar unos a otros, "en verdad les digo que el siervo no es más que su señor, ni el enviado más que quien lo envió" (San Juan 13, 16), y el sacerdote en la liturgia lava los pies a doce feligreses.





Luego de celebrar la Eucaristía se expone el Santísimo (Ostia Consagrada) y se realizan vigilias de oración en signo de la oración de Jesús en el Monte de los Olivos, la noche antes de ser entregado a los sacerdotes.






La Biblia cuenta que terminada la cena de Pascua, el Mesías y sus apóstoles se dirigieron al Monte de los Olivos a orar. Él se distanció un poco, rezaba y sudaba cada vez más fuerte, comenzó a sentirse angustiado porque sabía lo que venía, y un ángel del cielo lo reconfortó.


Cuando fue a buscar a sus amigos se dio cuenta de que estos se habían quedado dormidos, Él les dijo, "ha llegado la hora en que el Hijo de Dios debe ser entregado. Levántense, ya se acerca el que me va entregar".

DOMINGO DE RAMOS

En la Semana Santa se celebran los misterios de salvación realizados por Cristo en los últimos días desde su entrada mesiánica en la ciudad de Jerusalén.

La semana santa comienza con el domingo de Ramos de la Pasión Señor, que une el triunfo de Cristo -aclamador como Mesías por los habitantes de Jerusalén y hoy en el rito de la procesión de las palmas por los cristianos- y el anuncio de la pasión con la proclamación de la narración evangélica en la Misa.

Los ramos no son algo así como un talismán, ni un simple objeto bendito, sino el signo de la participación gozosa en el rito procesional, expresión de la fe de la Iglesia en Cristo, Mesías y Señor, que va hacia la muerte para la salvación de todos los hombres. Por eso, este domingo tiene un doble carácter, de gloria y de sufrimiento, que es lo propio del Misterio Pascual.
Los días que van hasta el Jueves Santo pertenecen al tiempo cuaresmal, pero están caracterizados por los últimos acontecimientos de la vida del Señor, con exclusión de otras celebraciones.

En la mañana del Jueves Santo (o en otro día cercano), el obispo celebra, junto con su presbiterio, la Misa Crismal o de los Santos Oleos, en la que se bendicen los óleos que se usarán para la celebración de los sacramentos.

lunes, 10 de marzo de 2008

La Semana Santa

La Semana Santa es el periodo sagrado del cristianismo que transcurre desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, desde el punto de vista litúrgico. Es el período de más intensa actividad dentro de la Iglesia, por ser la Semana en la que se hace un memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Los días que la conforman son los siguientes:
Domingo de Ramos
Lunes, Martes y Miércoles Santo
Jueves Santo
Viernes Santo
Sábado de Gloria
Domingo de Resurrección
Semana Santa, en el año litúrgico cristiano semana previa a la Pascua. Celebraciones especiales recuerdan la institución de la eucaristía en el Jueves Santo; lecturas de las Sagradas Escrituras, oraciones solemnes, y la veneración de la cruz recuerdan la crucifixión de Cristo el Viernes Santo. El Sábado Santo se conmemora el entierro de Cristo; los oficios de vigilia de medianoche inauguran la celebración de la Pascua de Resurrección. Tanto los cristianos católicos romanos como los ortodoxos llaman a la Semana Santa 'Semana Grande', porque en ella conmemoran las grandes acciones y sacrificios de Dios para redimir a la humanidad.
Dada la importancia de la celebración de los Dolores de la Virgen María (Viernes de Dolores) , el viernes anterior al Domingo de Ramos, en algunos lugares se celebran procesiones, que consisten en sacar unas imágenes a la calle. En los dos días previos: Viernes de Dolores y Sábado de Pasión, por lo que se considera Semana Santa, desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Pascua de Resurrección, incluso en algunos lugares la Semana Santa se alarga a los días posteriores al Domingo de Resurrección (Lunes y Martes de Gloria).

miércoles, 5 de marzo de 2008

Vivamos la Cuaresma

Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Cuaresma 2008

"la Cuaresma nos invita a “entrenarnos” espiritualmente, también mediante la práctica de la limosna, para crecer en la caridad y reconocer en los pobres a Cristo mismo. Los Hechos de los Apóstoles cuentan que el Apóstol San Pedro dijo al hombre tullido que le pidió una limosna en la entrada del templo: “No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar” (Hch 3,6). Con la limosna regalamos algo material, signo del don más grande que podemos ofrecer a los demás con el anuncio y el testimonio de Cristo, en cuyo nombre está la vida verdadera." Para leer todo el mensaje pinche aquí

¿QUÉ ES LA CUARESMA?

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.


La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Domingo de Ramos, día que se inicia la Semana Santa. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios.


El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.


La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.


En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.


La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión. (extraído de http://multimedios.org/cuaresma/)